domingo, 27 de noviembre de 2011

¡QUÉ NERVIOS! ¡QUÉ GANAS! ¡QUÉ ILUSIÓN!


Se acerca ya el momento. Sólo faltan unos días para el estreno en España de LA MUDANZA, nuestra última obra. Un montaje al que llevamos dedicados en cuerpo y alma casi un año. Cierto, el símil está algo sobadillo, pero si decimos que ha sido como gestar una criatura que ahora damos a luz para verla crecer, hacerse fuerte y, en cierto modo, independizarse –pues muy pronto pertenecerá al público antes que a nadie –, no nos apartamos mucho de la realidad. La verdad es que, de todas las obras que hemos puesto en marcha con Perigallo, LA MUDANZA es sin duda la más nuestra, la que sentimos como más entrañable. Y es que nos ha salido de las tripas, y del corazón, y de la entrepierna…. ¡Como un bebé! 

Sólo se vive una vez, y después te mueres, que decía aquel. Sólo tenemos una vida. Una vida que, a medida que uno se hace mayor, da la sensación de pasar más y más rápido, por lo que es importante aprender lo antes posible a valorar las cosas como se merecen –en la obra reflexionamos mucho sobre esto último–. Y hemos de decir que, para nosotros, el haber podido dedicar un año casi entero a LA MUDANZA, sobre todo si tenemos en cuenta como han ido sucediéndose los acontecimientos, es ya todo un regalo, un verdadero triunfo. Aunque no vamos a negar que quienes tienen que corroborarlo, quienes tienen la última palabra son, como siempre en teatro, los espectadores. No podría ser de otro modo: para ellos –para vosotros– y no para nosotros, la hemos escrito y la vamos a interpretar.

¡Maestro!
Pero si decimos que haber llegado hasta aquí es ya un regalo, un regalo maravilloso que nos ha hecho la vida, es por la experiencia fantástica que ha supuesto levantar, partiendo de cero, LA MUDANZA. Con LA MUDANZA en la cabeza dejamos Madrid y nos fuimos a vivir a un pueblito de Ávila en busca de la tranquilidad, el aislamiento y la reducción de gastos necesarios para poder centrarnos enteramente en la escritura. A medida que el texto iba “haciéndose” y la obra cobrando forma, fuimos concretando –con la colaboración decisiva de un puñado de excelentes amigos y profesionales–, los detalles de la producción: escenografía, vestuario, música… Y en cierto punto del camino, después de mucho rondarle y hacerle la corte, el gran Joáo Mota nos dio el sí. Imaginad lo que supuso para nosotros que un hombre de teatro con la trayectoria de Joáo –un maestro en todos los sentidos– decidiese apostar por nuestro texto. Su implicación en el proyecto supuso el espaldarazo definitivo, y además nos permitió vivir unas semanas inolvidables: las que pasamos, inivitados por Joáo, ensayando LA MUDANZA nada menos que en La Comuna de Lisboa, proceso que culminó con el estreno portugués de la obra en el Auditorio Carlos Paredes de Benfica. 

¡Qué cinco semanas! Veinticuatro horas al día respirando teatro, comiendo teatro, soñando teatro, rodeados exclusivamente de gente de teatro… En ese antiguo colegio alemán cuyas paredes húmedas y desconchadas rezuman teatro, un lugar mágico en el que cada rincón parece emitir los ecos de los cientos de obras que allí se han ensayado y representado, y atesorar, de un modo tan inexplicable como misterioso, los reverberos de las luces,  el rumor de los aplausos, incluso el olor acre del sudor de los técnicos y los actores cuando andan metidos en faena. En fin, para saber lo que es La Comuna lisboeta, para comprender el por qué de esa aureola mítica que irradia su nombre, hay que ir allí y verla. Creednos, la visita, si pasáis por Lisboa, merece muy mucho la pena. Nosotros mismos no tardaremos mucho en volver, pues…. ¡Nos han programado del 16 de enero al 26 de febrero del 2012, más de 30 funciones de nuestra nueva obra en ese templo de la dramaturgia! 

Este ha sido –de forma más que  sintética, pues la cosa daría para un millar de posts– el proceso de gestación de LA MUDANZA. “Pero, y la obra –os preguntaréis– ¿de qué demonios va?”. Aquí tenéis la sinopsis oficial:

“En 1961, un matrimonio español tiene que emigrar a Alemania para conseguir el dinero que les permitirá pagar la casa en la que viven, y que en ese momento se ven forzados a dejar. Cincuenta años después, la nieta de la pareja de emigrantes y el marido de esta, ambos fotógrafos, rehipotecan esa misma casa para poder perseguir sus sueños creativos. En esta ocasión, el banco se la quedará. 

Un mismo conflicto en dos momentos de crisis económica. Un drama en clave de comedia que obliga a sus personajes a mudar, no sólo de casa o de país, sino de visión de vida”.

Ya sabéis un poco más de LA MUDANZA. Sus temas son, efectivamente, los TEMAS en mayúscula: el amor, la actitud ante la vida y la existencia, el compromiso íntimo con esa actitud, la manera de afrontar los momentos difíciles… Pues eso, los grandes temas a los que todos y cada uno nos enfrentamos a medida que los años pasan, tratados, eso sí, en clave de comedia, con una ligereza que –esa ha sido nuestra intención como autores–  no hace sino desplegar dramáticamente toda su hondura. Ya nos diréis, cuando la veáis, si hemos conseguido lo que nos proponíamos.

Pues por hoy lo vamos a dejar aquí. Ha llegado el momento de la verdad, el momento de compartir LA MUDANZA con el público. Nuestro trabajo como autores termina en este punto, y en este punto comienza un nuevo reto: el que nos supone interpretarla, pues la obra, también en lo actoral, nos va a exigir lo mejor de nosotros mismos, que es lo que estamos comprometidos a entregar.

Quedáis todos invitados a verla, para vosotros la hemos hecho. La estrenamos en nuestra casa, en el Auditorio Cabezo de Torres de Murcia, el sábado 3 de diciembre a las 21:00 h, con la entrada a 5 euros. Si no podéis venir, no os preocupéis; en el futuro tendréis un montón de ocasiones de asistir a su representación, así lo esperamos.

Un beso fuerte a todos. Que comience la función.


Celia Nadal y Javier Manzanera.

 
 

 

2 comentarios:

  1. Se respira plenitud!! Enhorabuena!!. Cuidaros...o no... Un abrazo. GRANDES.

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    1. Acabamos de leer tu comentario de noviembre. ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

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